Sunday, December 11, 2005

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Los sofistas se llaman a sí mismos maestros de virtud. En realidad, lo que enseñan es la técnica que permite alcanzar aquella virtud, que es una técnica lingüística. La virtud prometida no es otra que la excelencia ciudadana. En el fondo, no nos engañemos, dicha excelencia está reservada a unos pocos que parten de una buena posición (Pericles), para el resto la excelencia se reduce a una eficacia ejecutiva en los asuntos públicos, que no es poco. En consecuencia, las humanidades (idea que traduce hoy aquella virtud), presentan dos caras bien diferenciadas: una promesa de excelencia humana (residuo aristocrático) por un lado, y el hecho de constituir una técnica de gobierno nacida en un contexto en el que dicha técnica es tarea común, por el otro.

La retórica es un saber que nos hacer mejores tan sólo como consecuencia de lo otro. Es fundamentalmente un saber-poder como ya lo fue la escritura anteriormente. Ésta última nace en los imperios hidráulicos (el Indo, Egipto, Mesopotamia) como un saber-poder: las obras públicas no son realizables sin geometría y la producción estatal es imposible de gestionar sin una aritmética; los censos, los catastros, no pueden llevarse a cabo sin escritura. Inventar la escritura es, primariamente, inventar el archivo. En este contexto, tan sólo es necesario que sólo unos pocos dominen dicha técnica, tal vez sea incluso conveniente. En Atenas todos deben dominar la técnica del poder. No hay comunidad política, comunidad de poder, sin comunidad de saber. Si las humanidades son un instrumento de emancipación, lo son este sentido; en tanto tecnologías. Para que todos participen todos deben saber.

Monday, December 05, 2005

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¿Qué es la retórica? El señor que tiene que hacer propuestas en la Asamblea, discutir las de otros o defenderse ante los tribunales ha de saber argumentar y sobre todo contra-argumentar. La defensa ante una acusación supone la elaboración de un discurso de refutación, has de saber pelear cualquier proposición. Este es el origen de la erística. Este discurso no persigue la verdad, tan sólo vencer para eludir la condena o conseguir de la Asamblea la aprobación o no de una propuesta. Nadie puede esperar de un acusado que declare contra sí mismo, sino que defienda su inocencia. El sofista enseña el arte de construir el argumento contrario de cualquier tesis que nuestro adversario pueda defender.

Los sofistas se llaman a sí mismos maestros de virtud. En realidad, lo que enseñan es la técnica que permite alcanzar aquella virtud, que es una técnica lingüística. La virtud prometida no es otra que la excelencia ciudadana. En el fondo, no nos engañemos, dicha excelencia está reservada a unos pocos que parten de una buena posición (Pericles), para el resto la excelencia se reduce a una eficacia ejecutiva en los asuntos públicos, que no es poco. En consecuencia, las humanidades (idea que traduce hoy aquella virtud), presentan dos caras bien diferenciadas: una promesa de excelencia humana (residuo aristocrático) por un lado, y el hecho de constituir una técnica de gobierno nacida en un contexto en el que dicha técnica es tarea común, por el otro.

Thursday, December 01, 2005

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El primero de esos rasgos es: la democracia ateniense es el primer caso histórico en el que la ciudadanía plena depende única y exclusivamente del nacimiento en el seno de la comunidad política. Ser ciudadano de pleno derecho (poder elegir y ser elegido) venía dado en Atenas con el nacimiento. Esto que en la actualidad nos parece algo natural, es un fenómeno tardío en las democracias occidentales. Hasta la aparición del sufragio universal, en todos los experimentos democráticos el peso político del ciudadano se medía en función de su renta (que también era medida de otra cosa: su grado de participación aristocrática): la república senatorial romana (en la práctica un sistema político para cada clase social), las repúblicas italianas del Renacimiento bajo la forma de una democracia gremial, las democracias burguesas posrevolucionarias (1789) basadas en el sufragio censitario.

Segundo: el ciudadano es miembro nato de la Asamblea y además es convocado frecuentemente a ejercer funciones ejecutivas y judiciales en el Consejo y en los tribunales, ya que estos cometidos se confían a ciudadanos elegidos por sorteo, lo que asegura la participación de todos. El ejercicio del poder es directo y no por delegación. No existe nada parecido a la representación.

Tercero: hasta tal punto es extraño el fenómeno de la representación a la cultura política ateniense que el ciudadano acusado en un tribunal no puede designar abogado, sino que ha de ejercer su defensa por sí mismo.

La conclusión es que ser ciudadano en Atenas equivalía a dominar y poner en práctica una determinada técnica, una pericia, un saber. La misión de los sofistas es precisamente enseñar esa técnica, lo que se conoce genéricamente con el nombre de retórica.

Wednesday, November 30, 2005

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Retrocedamos hacia la antigüedad, fijemos la vista en el proyecto educativo de los sofistas. El contexto de este proyecto docente es la democracia ateniense tras su consolidación a mediados del siglo V a. C. La actividad educativa de los sofistas es un claro ejemplo de compromiso con el sistema democrático. Tras sucesivas reformas durante más de un siglo, la democracia ateniense alcanza durante el siglo de Pericles una serie de rasgos definitorios que determinan una altísima demanda de la pericia sofística.

Monday, November 28, 2005

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Las Humanidades son una herencia del proyecto ilustrado y su misión fue el cumplimiento del mandato kantiano: sapere aude! A la emancipación por la instrucción. El reverso oscuro de ese proyecto ha sido magistralmente narrado por Foucault: las Luces también trajeron las disciplinas; cuando las Luces llegaron ya estaban allí las tecnologías, sin cuyo concurso hubiese sido imposible ejercer las disciplinas.

Sunday, November 27, 2005

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Una tecnología es un saber que permite hacer. Hacer dentro de un sistema y una tarea pre-programada por el sistema. El sistema es el engranaje socio-estatal, las tareas son las funciones que despliega dicho engranaje en cada uno de sus subsistemas: el gobierno, la sanidad, la educación, la empresa, la asistencia social, la burocracia, la investigación y el desarrollo, la industria del ocio, la gestión del consenso, etc. Téngase en cuenta que aquí no se hace distinción entre los ámbitos público y privado, todo el conjunto constituye lo que nosotros llamamos gubernamentalidad, que se refiere a la gestión de la vida natural-social en cada una de sus partes, y por supuesto no es el poder público el único que tiene el monopolio de esta gubernamentalidad. Para resumirlo en una fórmula diremos que las tecnologías son el software de la gubernamentalidad; y esas tecnologías, como ya hemos dicho, y por lo que se refiere exclusivamente al currículum de la enseñanza secundaria, van de la Física a la Historia. Una tecnología es un saber-poder.

Friday, November 25, 2005

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Pero, ¿qué es una tecnología, qué son las humanidades, qué función cumplen en el currículum, id est en el engranaje socio-estatal?